Todos los que vuelan muy a menudo en avión saben que la aeronáutica es una manera abrumadoramente segura de trasladarse. Mucho más segura que cualquiera de sus alternativas.

Aún así, cuando ocurre un accidente como el de Air France, los viajeros frecuentes sentimos un estremecimiento ante el drama monstruoso que se genera en la improbable situación en que algo (o más bien todo) sale mal.

Para hacer las cosas más complicadas, pese a que siempre se dijo que las turbulencias y los rayos no pueden hacer daño alguno a un avión, algunos los mencionan como posibles causas de esta caída. Cada vez que toca enfrentar turbulencias muy violentas o volar dentro de tormentas eléctricas, los viajeros siempre encontramos consuelo en ese axioma de que “son desagradables pero inofensivas”.  Eliminar ese supuesto haría que muchas personas tengan mucho más miedo de volar.

Pese a que manejar un auto es estadísticamente mucho más riesgoso que volar, todos nos sentimos más seguros al volante de un auto. Esto es producto de dos efectos psicológicos muy interesantes:

– por un lado, el sesgo cognitivo llamado “Ilusión de Superioridad” (link en inglés, si alguien lo encuentra en español pase el dato): la gran mayoría de las personas creemos ser superiores a la media en la mayoría de las habilidades.

Específicamente, un estudio realizado años atrás en Estados Unidos a automovilistas mostró que 93% de las personas dicen tener habilidades conductivas superiores al promedio. Este efecto es también conocido como el “Better-than-average effect” o “Lake Wobegon”. Es obvio que si la media es el promedio de la población, aproximadamente la mitad de la gente debería estar por encima y la mitad por debajo.

En una nota simpática, estudios también demuestran que el propio hecho de creerse mejor que los demás también está sujeto a este efecto. Un efecto llamado “Punto ciego al prejuicio” muestra que la mayoría de las personas creen que los demás se creen mejores que la media PERO ELLOS NO!

– El otro efecto está emparentado con el sesgo cognitivo conocido como “Ilusión de Control”: el hecho de que manejando seamos nosotros los que conducimos, mientras que en el avión dependemos de otros, nos hace sentir más seguros, pese a que las probabilidades no nos acompañen.

Ante esto, yo creo que no hay otro refugio que tratar de, desde la racionalidad más extrema, recurrir a las estadísticas en busca de tranquilidad. La página de internet Airsafe es uno de los mejores recursos para los análisis del riesgo de volar. Entre otras cosas, no sólo muestra cuán abrumadoramente seguro es volar, sino que nos permite comparar las tasas de accidente de las diferentes aerolíneas (Latinoamérica acá), así como también el riesgo de diferentes modelos de aviones.

Esta página incluye también una guía (en inglés)  que ayuda a superar el miedo a volar para aquellas personas que lo sufren.

Para cerrar con una nota más relajada, les cuento que en la época del boom puntocom existió un site que se llamaba AmIGoingDown.com (algo así como “SeráQueMeVoyAEstrellar.com”) que dados los datos de lugar de salida, llegada, hora, clima, etc de tu vuelo te decía, mitad en serio mitad en chiste, la probabilidad exacta de que tu avión se caiga. Cerró en el 2001 pero como siempre el Wayback Archive tiene una copia por si quieren verlo y usarlo.

Fuente: http://spanish.bilinkis.com/2009/06/los-riesgos-de-volar-en-avion/